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domingo, 19 de febrero de 2012

Tower Heist - Un Robo de Altura







Un grupo de jóvenes trabajadores descubre que ha caído en las redes de un empresario muy poderoso que elaboró un plan para estafarlos. Para vengarse, planean saquear su lujosa residencia.

La crisis económica, que atraviesa la vida de millones a lo largo de todo el mundo, abre una serie de posibilidades para la comedia que en cine aún están por florecer. Si bien títulos como Larry Crowne, y en bastante menor medida Bridesmaids o Horrible Bosses, tocan este tema evidentemente delicado, todo indica que en verdad se prefiere mirar hacia otro lado y pretender que la realidad no es tal. En El 18 Brumario de Luis Bonaparte, Marx sostiene que la historia se vive dos veces: una vez como tragedia y la otra como farsa. Tower Heist recupera así la figura del infame Bernie Madoff, aquí Arthur Shaw, y le brinda a un grupo de empleados estafados la posibilidad de recuperar aquello que les pertenece, con una comedia similar a las de los '80, pero inscripta en la época actual de los Ocean's de Soderbergh o de las Rush Hour del propio Brett Ratner.

El principal logro de la propuesta reside no solo en el importante grupo de nombres que logra ensamblar, sino en hacer que funcionen como conjunto. Seguramente Robo en las alturas quedará en el recuerdo como una película digna de Eddie Murphy tras una década para el olvido. La verdad es que otros como Matthew Broderick y Téa Leoni, con films cada vez más espaciados y de menor calidad, también se ven beneficiados con una exposición de mayores luces.

Para tratarse de una apuesta que no teme hiperbolizarse hasta el absurdo a la hora de llevar a cabo el ya mencionado asalto, es bastante moderada en lo que a sus dosis de humor respecta. Del mismo modo se puede hablar del ritmo a la hora de la esperada venganza de los trabajadores, secuencias que no brillan por su originalidad y en las que se manifiesta el trabajo relajado con que Ratner acaba conduciendo sus proyectos. Más allá de que recupere a glorias pasadas y las ponga palmo a palmo con uno de los grandes de la actualidad como es Ben Stiller (quien a excepción de Greenberg tampoco viene ocupándose de buenas comedias), la sensación que persiste es la de que se pudo haber explotado más el potencial de algunos actores hambrientos de éxitos ochenteros
http://www.cinescondite.com/fullnews.php?id=945

jueves, 16 de febrero de 2012

The Rum Diary - Los Diarios del Ron



Aunque suceden muchas cosas en The Rum Diary, nada verdaderamente “pasa” y creo que me explico. Los personajes son colocados en situaciones que uno presume se convertirán en algún momento en algo que se asemeje a una trama, pero la misma nunca cobra forma, simplemente continúan “pasando cosas”, sin rumbo, desarrollo dramático ni mayores consecuencias, durante 120 interminables y aburridísimos minutos.

El filme adapta la novela homónima de Hunter S. Thompson, autor cuya prosa no es particularmente cinematográfica. El director Terry Gilliam supo cómo llevar la voz de Thompson a la pantalla grande en Fear and Loathing in Las Vegas, película que no será del agrado de todos y cuyas virtudes como adaptación literaria ciertamente son debatibles, pero es incuestionable que el espíritu del padre del periodismo Gonzo está presente en ella.

The Rum Diary llega ahora a los cines apadrinada y protagonizada por Johnny Depp, quien estableció una estrecha amistad con Thompson en los últimos años de su vida. La megaestrella de Hollywood fue la encargada no sólo de que esta película se viera realizada, sino además de la publicación del libro en 1998. Para adaptarlo y dirigirlo, Depp buscó a Bruce Robinson, cineasta británico cuyo último largometraje fue Jennifer Eight, hace 19 años. Infieran por eso lo que quieran.

El gran ausente de The Rum Diary es precisamente su autor. Thompson escribió el libro inspirado en las experiencias que vivió cuando intentó ser un periodista en Puerto Rico en los años 50. La novela se lee, tal y como dice su título, como un diario, pero el guión de Robinson no cuenta con un narrador, removiéndole toda su perspicacia. El protagonista, “Paul Kemp” (Depp), álter ego de Thompson, llega a la Isla como un novelista que no encuentra de qué escribir. Nada sorprendente, ya que Depp lo interpreta como la persona más insípida del mundo, y no parece que haya sido intencionalmente.

“Kemp” consigue trabajo en The San Juan Star, en el Viejo San Juan, un periódico al borde de la quiebra, dirigido por “Lotterman” (Richard Jenkins). Allí conoce a otros reporteros como “Sala” (Michael Rispoli) y “Moburg” (Giovanni Ribisi), todos alcohólicos, pero quién puede culparlos: se dedican a informar sobre lo bien que lo pasan los estadounidenses en el paraíso caribeño. Mientras persigue infructuosamente historias importantes, “Kemp” se ve involucrado en un nebuloso esquema orquestado por el millonario empresario “Sanderson” (Aaron Eckhart) sobre la venta de terreno en Vieques para construir hoteles.

Ah, casi lo olvidaba. “Sanderson” tiene una novia, interpretada por Amber Heard, el necesario interés amoroso/sexual que es tan inconsecuente a la trama como todo lo mencionado en el párrafo anterior, si es que aún no los he puesto a dormir, en cuyo caso esta crítica reflejaría adecuadamente el tedio de esta producción.

Cabe mencionar que el trabajo de los actores secundarios es muy bueno. Jenkins siempre logra sobresalir por más pequeña que sea su intervención, mientras que Rispoli y Ribisi crean –con lo poco que tienen- personajes que se sienten reales y se ven como si verdaderamente hubiesen existido. Depp, por el contrario, es un huevo sin sal, tan dinámico y expresivo como un pedazo de madera. Desprovisto de una peluca o estrambótico vestuario, el actor se ve incómodo como una persona normal y corriente, como si no supiera qué hacer, o simplemente cobrando un cheque mientras las cámaras filman.

No hay un conflicto central en The Rum Diary, o quizás sería más correcto decir que hay demasiados, aunque ninguno alcanza una resolución ni remotamente cercana a satisfactoria. Es una película a la deriva, sin nada que decir, lo cual dista mucho de Thompson, quien lo decía todo directa y explícitamente. La cinta se le dedica a él al final, un gesto que no dudo sea bien intencionado por más malo que sea todo lo que lo antecede.

Fuente: http://www.primerahora.com/criticatherumdiary-blog-574308.html

martes, 14 de febrero de 2012

Montecarlo - Princesa por Accidente



Tres chicas jóvenes (Katie Cassidy, Selena Gomez y Leighton Meester) utilizan sus ahorros para un viaje de ensueño a París, pero resulta ser un gran desastre. Cuando deciden tomar un descanso de su gira y colarse en el vestíbulo de un hotel de 5 estrellas, una de las chicas es confundida con una heredera británica. Antes de que le de oportunidad para revelar su verdadera identidad, las chicas están envueltas en un torbellino con los paparazzi, vestidas de alta costura, romances de cuento de hadas y viviendo glamourosamente en Monte Carlo.
Fuente: http://www.cinefilo.es/peliculas/monte-carlo/19761/

Attack the Block - Invasion Extraterrestre




Que manía tienen los alienígenas de invadir Estados Unidos. Y si no, cuando salen del país americano, se van paseando por los monumentos más importantes del mundo para ir destrozándolos a lo bestia, no vaya a ser que si no desintegran la torre Eiffel no se sepa que también atacan Francia.

Menos mal que existen propuestas originales, diferentes, como la de Attack the block de Joe Cornish, colaborador habitual de Edgar Wright (juntos han escrito Tintin o Ant-Man) y que con su debut en la dirección crea una de las películas de monstruos alienígenas más divertidas, únicas y locas de los últimos años.

Porque esta vez la invasión ocurre en un barrio marginal de Londres, donde unos chavales (que son chavales de verdad, no tíos de 25 años afeitados) con muy mala leche y cero en conducto se dedican a defender su barrio y su bloque de unos monstruoso del espacio exterior comedores de carne. El planteamiento es tan freak, funciona tan bien y está tan bien llevado que a los 5 minutos ya estás totalmente enganchado, incapaz de apartar la mirada de la pantalla y la sonrisa de la boca.

Hay varios factores que hacen de la película algo tan único y atrayente. Lo primero son los protagonistas: tanto los chicos como los (pocos) adultos que aparecen son carismáticos al 110%, cada uno tiene una personalidad marcada que los hace diferentes a los demás, hablan con un argot particular y no se cortan ningún momento en mostrar como son, con sus drogas blandas, sus trapicheos y sus delitos. A destacar los dos grandes robaescenas de la cinta, los pequeños Problemas y Caos, que no invitan más que a aplaudir en cada una de sus intervenciones.

Lo mejor de Attack the block es que, al igual que sus primas-hermanas Shaun of the Dead y Hot Fuzz (me niego a llamarlas con su nombre español), son películas puras de género. Tienen un toque de comedia grande, muy grande, pero hay mucha sangre, mucha acción y está dirigida con un saber hacer y una calidad increíble. Tiene un ritmo frenético y unas persecuciones que no son, para nada, de serie B. Además el diseño de las bestias es terrorífico, unos perros enormes sin ojos y de pelaje negro con unas mandíbulas que brillan en la oscuridad, pura energía animal que impone en cada una de sus apariciones.

Joe Cornish hace un trabajo excelente tanto escribiéndola, con el toque de humor, de crítica social y de acción para el puro entretenimiento (todo empieza a partir del minuto 3, sin tonterías), como dirigiéndola. Toma las decisiones adecuadas, nunca sobrepasa la fina linea de la parodia y no tiene miedo a cargarse a quien haga falta, desfogarse con el montaje loco y utilizar la sangre siempre que sea totalmente necesario (o no, que también).

Tiene cierta reminiscencias a la mítica Critters, en el hecho de los protagonistas jóvenes, la mezcla de géneros e incluso la forma de los monstruos (a veces parecen Critters enormes). Lo que es aún mejor es lo que la separa de aquella, y es que si bien Critters era serie B total y, para que nos vamos a engañar, con un vacío de calidad enorme (pese a su encanto), la cinta de Cornish es admirable de arriba a abajo y una auténtica maravilla del espectáculo hecho con cabeza, sentido del ritmo y control absoluto de los medios. Es un director que promete y que, esperemos, pueda seguir mostrándonos ejemplos de tan buen cine (y comedia) palomitero.

Encantará a los amantes del género, te descojonarás de risa con tus colegas y se te pasará volando; Attack the block es una de las películas más intensas, entretenidas y divertidas que uno se puede echar a la cara actualmente. La salvación británica a truños de extraterrestres mojigatos, una monster-movie como las de antes con buen gusto, calidad y amor por el género. Imprescindible instant cult classic (y me quedo tan ancho).

Lo mejor: Lo divertida, entretenida y, digamos ya la palabra, cojonuda que es.

Lo peor: No le busquemos profundidad más allá de los puntos positivos, porque no la tiene.

Fuente: http://www.aullidos.com/critica.asp?id_pelicula=9075

jueves, 9 de febrero de 2012

What's your Number - Dime con Cuantos




De comedias románticas ya estamos servidos, sobre todo después de la gran serie de estrenos que se han realizado en el pasado verano, pero todavía parece haber hueco para alguna más. La propuesta de la que os hablamos hoy tiene ingredientes interesantes como para que le prestemos atención. Uno de ellos es la pareja protagonista, con la divertida Anna Faris a la cabeza, y otro la dirección, que corre a cargo de Mark Mylod, cineasta responsable de auténticos éxitos de la comedia como Ali G anda suelto o la serie de televisión El séquito.
ARGUMENTO

Ally Darling acaba de romper con su novio y se encuentra en un momento delicado. Cuando lee el artículo en una revista en el cual se indica que una mujer no debería pasar de un número determinado de amantes hasta encontrar al hombre de su vida, todo cambia para ella. Sólo le queda un hueco, y tiene que ser para su príncipe azul, esa pareja que le dure hasta el final de sus días y que se convierta en el padre de sus hijos. De todas formas, las cosas no ocurren como a Ally le gustaría, y se encuentra con que la única solución que le queda es investigar a los hombres con los que se acostó previamente para intentar no superar la cifra y ver si alguno ha mejorado lo suficiente como para ganarse su amor. A esta tarea, tan compleja como dispar, le ayudará su vecino, un mujeriego al que le viene muy bien tener un sitio en el que esconderse mientras sus amantes de una noche abandonan su piso por la mañana. Juntos buscarán a ese hombre perfecto, o no tan perfecto, pero que de el pego, con el que Ally iniciará presumiblemente una relación seria.

REPARTO

Es habitual que con este tipo de producciones de comedia romántica nos encontremos con actores o actrices que estén normalmente vinculados a otros géneros cinematográficos. Rodar una comedia romántica es un paso en la filmografía de la mayoría de intérpretes, y en un momento u otro terminan introduciéndose en ellas, de eso no hay duda. Pero en el caso de Anna Faris la situación es distinta, dado que la actriz, de remarcado estilo cómico, se ha convertido ya en una habitual del género, y es una de las mejores cartas de presentación por las que podrían optar por los productores. No sólo tiene un desparpajo de primera fila, y un talento para la comedia enorme, sino que además, aún sin ser la belleza número uno de Hollywood, sabe defenderse incluso cuando le ponen a tiarrones como su coprotagonista en Dime con cuántos. En este film, Anna Faris hace un trabajo más que eficiente, repitiendo el modelo femenino que ha caracterizado de forma constante, con un toque de bobería y encanto, pero además cierta sensualidad.

Como decíamos, en Dime con cuántos la respuesta masculina la da un actor que está de moda y que trae locas a sus fans, el carismático Chris Evans. El actor, que viene de haber ganado todavía más masa muscular tras el estreno de la primera entrega del Capitán América, sigue en su línea. No le hace falta prácticamente ni esforzarse para conseguir el apoyo de las fans, ya que su irremediable sonrisa y mirada distraída acompañan a cada una de sus escenas. Chris Evans no hace un trabajo merecible de diploma, pero el resultado es cumplidor.

El reparto se completa con algunas apariciones de no demasiado tiempo en pantalla, como Zachary Quinto, Blythe Danne, o Ari Graynor.

LA PELÍCULA

A Dime con cuántos le fallan muchas cosas, pero de forma sorprendente consigue entretener y hacer que la relación romántica inevitable de siempre consiga producir interés entre los espectadores. La película no va más allá de lo visto en tantas otras comedias románticas, pero planteando el desarrollo desde un punto de vista diferente y original. Que la historia en general tenga más bien poco interés o que nos importe poco, con unos personajes que viven la vida a su ritmo despreocupado, es un factor que se puede dejar de lado con tal de pasar un buen rato con la interpretación de Anna Faris. Porque la película, que deposita todos los gags en su persona y que confía en ella incluso en las situaciones y diálogos que podrían parecer menos humorísticos, sale del paso debido a su presencia.

Pero en general, y como indicamos, si bien Dime con cuántos es una comedia romántica con una esencia fugaz, de escaso interés y bastante intrascendente, hay un buen trabajo en lo vinculado con la caracterización de los personajes y el ritmo por el que se desarrollará el argumento. La interacción con los personajes secundarios a los que iremos conociendo, normalmente con efectos diversos e inesperados, el momento dramático, que por obligación está presente, y el desenlace, que no se limita a cerrar la historia con dos golpes de guión a calzador, son unos ingredientes de suficiente interés como para que justifiquemos el paso por la sala de cine.

CONCLUSIÓN

Las comedias románticas se siguen repitiendo en la cartelera una y otra vez, partiendo de las mismas historias y repitiendo los conceptos que hemos visto repetidamente. Pero a la hora de marcar la diferencia, sobre todo en lo relacionado con la interpretación, Dime con cuántos es una película que sale del paso con buena nota. La presencia de Anna Faris es una garantía, y como indicábamos antes, aunque Chris Evans no se esfuerza demasiado al margen de quitarse la camiseta para lucir pectorales, la combinación y la química que se respira entre ambos actores no hace un mal papel. Aunque hay que decir que la química de los dos actores, una vez pasan a mayores, se disipa y deja a una pareja protagonista que más allá del vínculo de amistad tiene poco que ofrecer a los espectadores.

Fuente: http://www.sosmoviers.com/2011/11/critica-dime-con-cuantos/

jueves, 2 de febrero de 2012

50/50




Con buenas críticas y en clave independiente se estrena una divertida y diferente película sobre un joven que padece cáncer.

El cine indie, el de la frescura de los años mozos, de la incorrección sentimental y de las canciones tiernas, suele entregar buenas películas. Es cierto, desde La joven vida de Juno para aquí la fórmula ha comenzado a repetirse. Las contestaciones ingeniosas pierden originalidad. Y cuando suena el décimo tema musical despojado lo mejor es acudir al mute y seguir confiando en los subtítulos, que tan bien hacen lo suyo. Pero aún así hay que ser un duro-duro para no conmoverse con lo que el indie tiene para ofrecer: jóvenes empujados a vivir, porque vivir, según reza el mandato redondo, vivir solo cuesta vida.

50/50 (Fifty fifty), sinopsis de la película

Adam (Joseph Gordon-Levitt) tiene juventud, novia hermosa (aunque su amigo Kyle -Seth Roge- tendrá algo que agregar respecto de ella), empleo, casa y la mar en coche. Pero todo cambiará en poco tiempo: su médico le diagnosticará cáncer, simplemente cáncer. Pero como de jóvenes va el asunto, una enfermedad terminal puede significar tanto como un game over, man, como una inmejorable oportunidad para conseguir chicas (o ahuyentarlas, depende la sutileza, man).

La enfermedad le dará a Adam la chance de saber quiénes son los de fierro y quiénes los de cartón pintado en su vida. Una vez distinguidos estos de fierro habrá llegado el momento de enfrentar los días más duros de la joven vida signada por un 50 % de posibilidades de salir al segundo tiempo, y un 50 de que se apague la luz y haya que entregar el envase.

Cine para divertir y conmover

Hablando de cine indie, la película de Jonathan Levine empuja a su personaje a una encrucijada aún más dramática que el embarazo adolescente de Juno. El film, que se basa en la experiencia del guionista Will Reiser. gambetea todo aquello que suene a melodrama y suma las relaciones familiares y las problemáticas de la juventud (novia, independencia, padres) para hacer de la película un buen emblema de la generación de los veintitantos. Por lo tanto, la etiqueta indie es lo de menos y su función es simplemente acercar al futuro espectador una idea de qué encontrará en pantalla.

Buenas actuaciones para una película creíble

La pantalla de 50/50 tiene material de sobra para ofrecer: drama y humor; la compinche química de Joseph Gordon-Levitt y Seth Roge; la espantosa actitud de la perra de Bryce Dallas Howard (“perra” con cariño, claro), y la adorable y frágil sonrisa de Anna Kendrick. Buenas actuaciones resguardadas por suburbios, como corresponde a toda película que prefiere a sus personajes a las marquesinas.

Hay chicos que no quieren escándalos, fama, ni bailes por un sueño. Viven y gastan vida en ello. 50/50 es cine económico, es cine con dudas, es cine con preguntas, inquietudes y unas pocas respuestas. Y es cine indie. Pero ante semejantes virtudes, claro, las etiquetas quedan relegadas a un segundo plano.

Fuente: http://www.suite101.net/news/critica-5050-fifty-fifty-pelicula-sobre-el-cancer-a75360